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CASOS DE ÉXITO

Un Interim Manager dinamiza la gestión
y cambia la cultura en una filial húngara

Una multinacional francesa, líder en una gama de productos de gran consumo, ha comprado en Hungría una serie de marcas locales, que han sido aunadas en provecho de una única marca internacional. Se han conservado las plantas industriales de producción, cuatro, con una plantilla total de 1.300 personas y una facturación global del orden de 100 Millones de Euros.

Después de varios años, se constata una disminución en los resultados, que, a pesar de todos los esfuerzos, no se consiguen recuperar. Un alto directivo del Grupo es el responsable de la filial húngara. Debido a una productividad muy baja, está previsto que se cierren dos plantas, pero el contexto social es difícil y el directivo no se cree capaz de realizarlo, por lo que vuelve a la central, significando un cierto fracaso.

Se consulta a EIM si puede proporcionar un Director General de Transición que pueda llevar a cabo el proyecto planeado. EIM presenta a un directivo americano que ha trabajado para grandes marcas de productos de gran consumo y que ha trabajado durante mucho tiempo en Hungría: conoce perfectamente el entorno local y habla correctamente su idioma.

La perspectiva de una “visión” nueva

 El Directivo no tarda mucho tiempo en dar un pronóstico sombrío. La empresa está dirigida por un pequeño grupo de expatriados que no hablan húngaro. Sólo hay un directivo local en el Comité de Dirección y habla mal el inglés. Como consecuencia, la empresa está dirigida por dos niveles muy estancos.

Por otra parte, imponiendo una marca “paraguas”, el marketing ha sacrificado varias marcas locales que conservaban a corto plazo una proximidad muy evidente con los consumidores.

En definitiva, el proyecto de cierre de dos de las cuatro plantas no está alineado con el clima social que existe en el país. Sólo hace que desmoralizar a la plantilla multiplicando los problemas y los bloqueos. Para salir adelante, el Interim Manager debe intervenir en cuatro áreas.

Adaptarse a la coyuntura existente

El interim manager estudia en detalle las marcas. Decide resucitar alguna de ellas. En pocos meses, la erosión de pérdida del mercado se recupera.

Ayudado por el consultor de EIM, negocia con la central el aplazamiento del cierre. Como contrapartida, pone en marcha, con el apoyo de los trabajadores, un plan social para 400 empleados. La productividad por empleado sube más de un 40 % en un año.

Cambiar la mentalidad

 En tercer lugar, reorganiza el equipo directivo, evitando la ruptura entre expatriados y locales, ayudado por la independencia que le da su estatus de externo. Decide el traslado a unas oficinas más económicas y reduce el equipo staff. Pone en marcha un Comité de Dirección con más presencia de directivos locales y establece en las reuniones el idioma húngaro.

Aprovechar las oportunidades locales

Sugiere el desarrollo de productos no existentes en el catálogo, pero de uso corriente en Hungría, que serán distribuidos bajo marcas locales: un camino diferente al marcado por la estrategia global del grupo, pero justificado a corto plazo por la situación del mercado local. Los resultados confirman la validez del análisis.

Balance final

 Al final del proyecto de dos años de duración, la empresa ha vuelto a ser rentable. Las cuatro plantas han sido optimizadas, la participación de mercado se ha recuperado y el crecimiento de ventas se ha consolidado. Y lo más importante para el futuro, la cultura de la empresa se ha renovado en profundidad, permitiendo abrir puentes entre los expatriados y los nacionales locales.

Al Interim Manager se le ofrece quedarse en la empresa como permanente, pero rechaza la oferta y pasa el relevo a un nuevo director, quien hereda una situación saneada.

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